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¡Mantente atento! 3 puntos ciegos del líder que detienen el crecimiento del equipo

El multitasking reduce la productividad hasta 40% y daña la concentración a largo plazo.

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Un error es querer que todos trabajen a tu ritmo, lo ideal es conoce al equipo, sus habilidades y necesidades, ello permitirá eliminar los puntos ciegos y potencializar su crecimiento.

Un buen líder impulsa el crecimiento de cada miembro del equipo, potencializa sus habilidades y les ayuda a crecer profesionalmente, pero ¿qué pasa cuando un colaborador no crece?, ¿es culpa del directivo?, o tal vez hay puntos ciegos que no están permitiendo desarrollar todo el potencial del trabajador.

Esta acción es similar a un conductor que quiere cambiar de carril y tiene puntos ciegos, pues si no se espejea bien puede ocurrir un accidente, cosa contraria sucede cuando se tiene la precaución de analizar todos los aspectos y verificar los puntos ciegos.

Pero ¿cómo darse cuenta que no se está viendo todo el panorama? Empieza por poner atención en las acciones que hacen los colaboradores, identificar cuales son rutinarias y tienen el potencial de convertirse en una habilidad.

Una vez identificadas estas acciones impulsa un cambio de comportamiento y cambia el rumbo de su carrera hacía una mejor trayectoria.

De acuerdo con Factorial, existen tres tipos de punto ciego que son más frecuentes, te decimos en qué consisten y cómo combatirlos.

Esperar que el equipo trabaje a tu ritmo

Tal vez tengas la capacidad de trabajar a un ritmo acelerado, pero si esperas que los colaboradores trabajen a tu ritmo las consecuencias pueden ser catastróficas, debido a que todos trabajamos a diferente velocidad.

Un estudio realizado por Adecco señala que el multitasking reduce la productividad hasta 40% y daña la concentración a largo plazo. Si como líder tienes la capacidad de relajar el ritmo de los demás los empleados lo agradecerán.

La solución para eliminar este punto ciego es establecer trabajo objetivo, así cada persona y trabajará a su ritmo y entregará en tiempo y forma. También establece plazos, si es urgente o no lo es.

“Frena un momento y piensa en lo que realmente es necesario y en lo que no teniendo en cuenta las capacidades y el ritmo de tu equipo”, destaca Factorial.

Recuerda que liderar no se trata solo de imponer tu propio ritmo, sino también de guiar, motivar y fomentar el crecimiento de los demás. “A medida que aprendas a gestionar tus puntos ciegos de manager y a considerar el impacto de tu ritmo de trabajo en los demás, te convertirás en un líder más efectivo y respetado”.

Hacer mucho para lograr el éxito

El primer punto es creer que al hacer mucho se logrará el éxito. Existen colaboradores que son capaz de otorgar resultados en unos cuantos minutos pocos días, si bien, la productividad es una fortaleza, el trabajo del líder es no encasillarlos como un trabajador que resuelve todo en poco tiempo.

Este talento tiene la posibilidad de ser un gestor, trabaja en sus habilidades para que sea capaz de pensar a lo grande, de comunicarse de forma asertiva e inspirar a los demás, cambia su enfoque de táctico a estratégico.

Piensa que su impacto en la organización será más importante si se centra en cosas como qué tan bien puede tratar, influir y motivar a los demás”.

Recomiéndale que priorice aquello que haga que el equipo avance y aprenda a dominar el arte de delegar, esto no solo le dará más tiempo para perfeccionar sus habilidades de liderazgo, sino que también contribuirá al crecimiento profesional de los miembros del equipo.

Actitud pesimista

Mantener una actitud pesimista todo el tiempo puede desmotivar a los colaboradores. Es valido que al presentar un proyecto se mencionen los posibles obstáculos, pero hacerlo todo el tiempo en todo momento es un error.

Analiza cuáles son los momentos en que es preciso hablar de los desaciertos, pero si es algo pequeño o particular, coméntalo directamente con la persona, no la expongas frente al equipo

“Aprende a reconocer cuándo es apropiado ejercer presión sobre tu equipo y cuándo es mejor relajarse”.

Además, enfócate en ser un apoyo para los demás. Intenta pensar en alternativas que sean beneficiosas para todos y mantén la mente abierta para llegar a conclusiones en las conversaciones, no solo a plantear dudas.

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